Hace unos días encontré en una web una foto muy buena en la que aparecían, pues eso, unos polos. Si, unos polos; esos de toda la vida con el palo de madera a los que ahora se les llama sorbetes y que son hielos con sabores, a diferencia de los helados que son más cremosos. Los que aparecían en la foto tenían un aspecto delicioso y me llamó mucho la atención no sólo su color sino también su forma. Eran como unas piruletas gigantes con su palo de madera y de un color entre "pantera rosa" y "frigodedo" que hacían salivar cada vez que las miraba. Me dije: "yo tengo que intentarlo". Así que empecé a darle vueltas al asunto y tras no pocas mangas de campeonato hoy os presento el resultado obtenido que, modestia aparte, considero bueno aunque reconozco que laborioso. Pero, qué demonios, es genial para pasar una de esas mañanas veraniegas con los críos aburridos para que te ayuden en la cocina a prepararlos. Es una mezcla entre receta y trabajos manuales con un fresquísimo resultado final para comérselo, nunca mejor dicho. Ya veréis.
Ingredientes
450 gr. de Sandía
1 Yogur cremoso
Algún edulcorante al gusto
(Azúcar, Miel, Sirope,Jarabe de Arce)
